Dael Cuello Almario mide cómo se descomponen con el calor los residuos de la ciudad y obtiene distinción laureada
Su trabajo de grado en Ingeniería Agroindustrial caracterizó la fracción lignocelulósica de los residuos sólidos municipales de Sincelejo y calculó los parámetros cinéticos de su pirólisis. El jurado le otorgó la distinción laureada.

Restos de comida, papel, cartón, madera y poda de jardín. Buena parte de lo que una ciudad lleva al relleno sanitario es biomasa, y la biomasa guarda energía. Antes de diseñar un reactor que la aproveche hay que saber cómo se comporta al calentarse. Esa fue la pregunta del trabajo “Análisis termogravimétrico de la descomposición de la fracción lignocelulósica de los residuos sólidos municipales de Sincelejo, Sucre”, dirigido por Daniel Otero Meza y codirigido por Eduardo Arroyo Dagobeth.
Dael Cuello Almario tomó muestras de cuatro familias de residuos y preparó una mezcla en la misma proporción en que llegan al relleno sanitario El Oasis. Las caracterizó y las calentó hasta 950 °C sin oxígeno, a tres velocidades distintas, mientras una termobalanza registraba cada pérdida de masa. Encontró materiales con 70 % a 90 % de materia volátil, poca ceniza y poderes caloríficos de 14 MJ/kg a 18 MJ/kg, es decir, un combustible aprovechable.
La descomposición avanzó en tres etapas. Primero el secado, luego la desvolatilización, en la que se pierde entre el 60 % y el 80 % de la masa, y por último la formación de carbón. Los restos de comida resultaron los más reactivos y la poda de jardín la que más energía exigió. Con modelos isoconversionales y el método de Coats-Redfern, el trabajo calculó las energías de activación de cada fracción e identificó la difusión tridimensional como el mecanismo que mejor describe el proceso.
Esos parámetros son la base para simular y dimensionar procesos de pirólisis que conviertan los residuos urbanos en energía, una de las apuestas de la línea de termodinámica y cinética de INGEBIR.

